La contaminación acústica en los colegios

Aunque no lo creáis, muchos colegios y guarderías son una fuente de ruido constante. Los niños y profesores sufren el ruido ambiental que dificulta la concentración en el aprendizaje.

La contaminación acústica es quizás el segundo mayor problema detrás de la contaminación ambiental y del aire. Porque según los últimos datos facilitados por la OMS existen más de 50.000 enfermos de infarto debido al exceso de los ruidos, y más de cuarto de millón de enfermos cardiovasculares que ha sido potenciada su enfermedad por el estrés que se sufre debido al ruido constante.  

Esto es sólo cifras de Europa, porque en todo el mundo se eleva a millones.

En nuestro país, casi 10 millones de personas tienen un alto estrés todos los días y soportan unos niveles de ruido muy superiores a los permitidos. Y algunas personas pueden soportar en su trabajo o centro escolar niveles que repercuten seriamente a su salud  y podrían estar sometidos a índices menores de ruido pero igualmente nocivos para la salud en caso de estar expuesto durante toda una jornada.

En nuestras ciudades tenemos varios orígenes y fuentes generadoras de ruidos: las principales son los ruidos que emite  el tráfico rodado, coches, motos, autobuses, camiones.

Luego las obras en la calle, la construcción de edificios y la actividad industrial no regulada, los locales de ocio que carecen de aislamiento acústico eficaz (bares, restaurantes, terrazas, locales de música) y una fuente que no nos damos cuenta y no es tomada en serio: el ruido de las personas y la múltiple actividad humana que en España somos muy ruidosos con gritos y nuestra forma de hablar.  

Ejemplos de niveles de ruido

  • Muy bajo: conversación baja, hospital, biblioteca.
  • Bajo: una conversación normal, entre 30 y 50 decibelios.
  • Ruidoso: electrodomésticos a alta potencia, música alta, conversación alta , un aspirador.
  • Muy ruidoso: un camión de la basura, una moto, motores diésel arrancando.

Los efectos de la contaminación acústica

Los niños que estudian en ambientes ruidosos tienen problemas de concentración, dificultad de aprendizaje y mucha sensación de nerviosismo incrementando la hiperactividad.

El ruido excesivo perjudica a todos los niños, pero los que tienen problemas de concentración y alguna discapacidad son los más vulnerables al ruido. Pueden llegar a perder  su capacidad de atender señales acústicas, sufren perturbaciones en su capacidad de escuchar, así como un retraso en el aprendizaje de la lectura y la comunicación verbal.

La presencia de contaminación acústica en todos los centros de trabajo interfiere en las actividades habituales y altera el ciclo de sueño y vigilia, dificultan  la concentración y genera estados interfiriendo en la comunicación hablada y alternando el sueño, el descanso y la relajación, impidiendo la concentración y generando estados que pueden facilitar enfermedades auditivas de tipo nervioso y cardiovascular.

Y además los trastornos psicológicos: conductas irritativos, agresividad, estrés, agresividad, aumento de la presión arterial y cardiaca.

Los niños que sufren estos ruidos en su etapa escolar tienen dificultades en el aprendizaje, somnolencia por el día, gran cansancio, apatía y bajo rendimiento.   

 

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